Siendo uno de los momentos clave de la vida de fe de los cristianos, puede ser que se nos haga especialmente complicado hablar a los niños de la Semana Santa. Esto es debido a que vivimos en una sociedad que hace del sufrimiento y el sacrificio algo tabú. Antes de meternos en materia vamos con el preámbulo.

CUATRO IDEAS 

1. ¿Me he preguntado lo que es la Semana Santa para mí?

Para todo lo que tiene que ver con niños, enseña más lo que hago que lo que digo, y en este caso no es diferente. ¿Vivo yo una intimidad con Cristo dentro de una vida completamente llena de cosas “urgentes” y “necesarias” o vivo de las rentas? ¿les cuento una teoría o algo que yo misma experimento?

Nosotros somos los responsables de escribir el libro de “las cosas importantes de nuestra casa”. Si en mi libro está escrito que ser impuntual es una falta de respeto imperdonable, yo llegaré siempre 10 minutos antes a los sitios. Si en mi casa no se saltaban nunca la merienda, es muy posible que yo pueda quedarme sin comer, pero no sin merendar. ¿Qué estoy escribiendo en el libro de mis hijos?

2. La Semana santa no se improvisa.

No puedo pretender que mis hijos entiendan que Jesús murió por ellos, si no saben quién es Jesús porque no lo viven en su día a día. Por eso los tiempos litúrgicos previos (Cuaresma, Adviento) son tan importantes y por eso vivir la fe en la cotidianidad de la casa es tan pedagógico. 

Para ello nos fijamos en la Sagrada Familia. Dios nos ha dado en ellos un modelo alcanzable de santidad. Os recomendamos La Casita de Nazaret (2ª Edición)

3. ¿Me da reparo hablar de la muerte?

Hablar de la muerte es hablar de la vida, es natural, es lógico. Es más, la muerte es lo que da sentido a la vida. Es lo que hace que cada día sea único, especial, deseado. 

Cada niño a su nivel puede entender perfectamente ¿cómo explicarles qué es la muerte? La muerte es una puerta, que cuando se abre nos lleva a la Vida Eterna. Una vida distinta a la del mundo, que no sabemos exactamente cómo será, pero que Jesús nos prometió que sería un estar con Él para siempre. 

Nuestra vida no es un caminar hacia la muerte, sino que es la muerte la que camina hacia al vida.

4. No infantilicemos a Jesús. Jesús no es pocoyó.

Tenemos una amplia variedad de personajes que rodean el día a día de nuestros hijos y se pueden liar. Jesús no hace magia, no es un cuento, ni un superhéore. Jesús es real. 

Es verdadero Dios y verdadero hombre. Lo que significa que sufrió, que sintió tristeza, que experimentó la pérdida, que le podían hacer daño. Aunque Él era Dios, no quiso perderse ninguna de las cosas que le hacían humano. 

EL TRIDUO

Jueves Santo: 

Es el día de la fraternidad. Es un bonito momento para explicarles a nuestros hijos que los hermanos, no son como los amigos. A los amigos los elegimos, a los hermanos no. Y muchas veces es con los hermanos, con quienes nuestros hijos tienen más roces. Este día la Iglesia lo dedica a este tipo de amor, que no es elegido, pero que nos une la condición de ser hijos del mismo padre. 

Hacer un lavatorio de pies familiar es una forma de fomentar este amor, puesto que cuando servimos al otro, creamos comunidad. Lavar los pies es un acto de entrega, pero dejarse lavar también puesto que implica reconocer que tenemos algo “sucio” que necesita lavarse y porque dejo al otro entrar en mi intimidad. 

Viernes Santo:

El Viernes es el día más “crudo”, mi opinión es que los niños no necesitan tanto los detalles, ni el número de latigazos, sino conocer el sacrificio de Jesús, cada uno a su nivel. 

Como verdadero Dios y verdadero hombre Jesús no quiso perderse nada. Jesús quiso recorrer nuestro camino primero, para que nunca estemos solos. Incluso en la misma muerte. 

Uno de mis hijos tiene miedo a la oscuridad y cuando tiene que ir a la cocina, si está oscuro, siempre se inventa algo para no ir, porque le cuesta mucho atravesar el pasillo oscuro. Si su padre o yo le damos la mano, ya no le cuesta nada. Así le explico yo que Jesús quiso morir para que nunca hubiera un lugar oscuro donde tuviéramos que ir solos.  

bado Santo:

El sábado santo es un día para estar con María. María es la madre de Jesús. Y antes de morir, estando en la Cruz, Jesús la convirtió en Madre nuestra.

Es un día bonito para rezar el Rosario en familia. ¿cuál es la edad a la que se puede empezar al Rosario? Aunque esto es algo muy personal de cada familia, la idea es transmitirles que el Rosario no se trata de una oración de repetición sino que “lo bueno no cansa”. Explicárselo con una comparación de algo que les guste (las chuches, los minutos de parque, el tiempo con sus amigos… nunca es demasiado). 

Domingo de Resurrección:

El domingo es un día de CELEBRACIÓN. Claro que debemos celebrar que Dios ha resucitado todos los días, pero la Iglesia nos ha dado un día, y después una Pascua entera para hacer una celebración especial, y el Domingo de Resurrección se tiene que notar. Hay que hacer algo especial.

Y finalmente cuando se trata de niños, invocar el espíritu Santo, y contemplar su espontaneidad porque de ellos con su natural apertura hacia las cosas de Dios sale lo mejor.