Como dice el Papa Francisco en su encíclica “Laudato si” , el planeta donde vivimos es un regalo de Dios. Al ser humano le corresponde “labrar y cuidar” el jardín del mundo, como dice el Génesis. Debemos reflexionar y enseñar a nuestros hijos que el fin último de las demás criaturas no somos nosotros. Todos juntos avanzamos hacia Dios.

La cultura del “usar y tirar” en la que vivimos, coloca a nuestras apetencias y necesidades en lo único importante y nos ha llevado a enfrentarnos con los graves problemas de la actualidad: el cambio climático, la escasez de agua potable o la pérdida de biodiversidad.

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Por eso hoy os proponemos 6 iniciativas para enseñar a nuestros hijos que la ecología empieza en casa.

  1. El rey del reciclaje. Colocad una “guía del reciclaje” en la nevera y dad puntos a aquel miembro de la familia que mejor tire la basura en su correspondiente contenedor. Al final del mes, el que más puntos tenga se convertirá en el rey del reciclaje.
  2. Huerto casero. Plantad lentejas o garbanzos en tarritos de yogur con algodón e id observando día a día como crecen (podéis hacerle fotos). Al final de una semana medid cuanto han crecido y buscad en internet cuánto tiempo tardan en crecer las diferentes especies de árboles.
  3. Taller de bolsas. Comprad una bolsa sencilla de tela y que vuestros hijos la decoren con pintura especial. Guardad esa bolsa como la “Bolsa del super” y que ellos sean los encargados de llevarla cuando vayáis a hacer la compra juntos. Así les enseñareis a no gastar bolsas de plástico.
  4. La tarde eco-friendly: elegid una tarde a la semana (o al mes) donde no se encienda ni la tele ni el ordenador. Calculad con ellos el CO2 que estáis dejando de emitir al año (solo necesitáis averiguar los KWh a la hora que consume vuestra tele u ordenador y el ratio de conversión es de unos 300 g de CO2/KWh)
  5. La canción del agua. Escribe con ellos una canción que explique lo importante que es el agua y para todas las cosas para las que la utilizamos y apréndetela con ellos. Cuando estén duchándose, y toque enjabonarse, cierra el grifo, y cantad la canción hasta que acabe el enjabonado. Lo podéis hacer cuando se laven los dientes (aunque en ese momento tendréis que cantarla vosotros), las manos, cuando freguéis o en cualquier actividad que implique tener el grifo abierto mucho tiempo.
  6. Cuida a un amigo. Poned nombre a las plantas de casa y dejad a vuestros hijos que se encarguen del riego y cuidado de alguna de ellas.