El sábado pasado tuve la oportunidad de escuchar, y digo escuchar porque ver no veía nada debido a la gente que se había congregado en el templo de la parroquia San Juan Bautista de Fuenlabrada, el testimonio de Enrico Petrillo, el marido de Chiara Corbella.

A pesar de que yo no sé italiano, de que estaba colocada detrás de una de las puertas laterales y de que ahí no cabía ni un alfiler, he querido contaros alguna de las cosas que recogí como pude de este encuentro porque hay cosas que merecen la pena ser contadas, y como esta pocas.

No entro en profundidad en la historia de Chiara porque no soy experta, ahora estoy leyendo su libro “Nacemos para no morir nunca” pero sí algo  para poneros en contexto. Chiara murió hace 7 años debido a una metástasis producida por haber pospuesto voluntariamente el tratamiento médico necesario debido a que estaba embarazada de su hijo Francesco. Ella murió y su hijo vive. Anteriormente a Francesco tuvieron dos hijos que murieron poquito después de nacer. 

Hace dos años comenzó en Roma su proceso de Beatificación y escuchar a su marido ha sido escuchar un testimonio de Santidad.

Enrico comenzó a hablar y lo primero que dijo fue “Dios es un Dios fiel” Qué bonito y qué llamativo para el mundo. Que un hombre que perdió a su mujer y a dos hijos pueda decir que Dios es fiel.

Cómo veo mucha gente joven aquí, dijo, os digo que estéis dispuestos a renunciar al otro para poder acogerlo como un regalo de Dios. Esto se hace en el noviazgo. Nos contaba como no se enfadó con Dios porque se llevara a Chiara, Él solo recogía un regalo que era suyo y que le había sido prestado.

“Todos a nuestro alrededor pedían la curación física de Chiara pero Dios tenía un plan más grande para nosotros”

“Si vives con miedo a la muerte eres esclavo, pero si vives como hijo de Dios eres libre. La meta de nuestra vida es el Cielo.”

Después de su operación de lengua, sin poder tomar analgésicos, sin poder comer o hablar, Chiara pasó una de las peores noches de su vida, el dolor era tal que le hizo renegar de la existencia de Dios, ya que si Él existía era imposible que permitiera que ella sufriera de ese modo. La mañana siguiente a aquella noche, Enrico llegó para leerle a Chiara la perfecta alegría de San Francisco de Asís y ella le dijo “gracias, porque has sido tú quien me ha devuelto a la fe”. “Eso es el matrimonio. Tú buscas el camino para llegar a Dios, pero ya está a tu lado, es tu mujer, es tu marido.”

Cuando Chiara ya estaba enferma terminal le preguntó si tenía miedo de morir. Ella le dijo que no, que tenía miedo del dolor, porque el dolor le hizo renegar de Dios, de vomitar, puesto que Chiara vomitaba mucho y del purgatorio. Sin embargo “Donde está tu tesoro allí está tu corazón” y Chiara tenía dos tesoros en el Cielo. Todo su sufrimiento terminaba aquí. Ella quería irse al Cielo.

“Como las gracias deben ser pedidas, pedimos ayuda a la Iglesia y el Padre Vito se vino a vivir con nosotros, porque deseabamos vivir los últimos momentos con un sacerdote, celebrar la eucaristía a diario y tener el sagrario en casa. Fue un tiempo lleno de gracia. Justo cuando Chiara estaba empeorando el Padre Vito tuvo que marcharse y se prometieron el uno al otro que se esperarían.”

“El 12 junio no dijo una palabra en todo el día y el evangelio nos recordaba: “Vosotros sois la luz del mundo y la sal de la tierra” y Chiara tenía luz.” 

“Nadie puede separarnos del amor de Dios. Solo tú si quieres te puedes separar de Dios. Ahí fue cuando me di cuenta de que con Dios te puedes relacionar solo como hijo y así lo hacía Chiara. Tenía la sensación de que le decía, “o me curas o date prisa”.”

“El 13 de junio me levanté y la encontré en oración delante del Sagrario en la silla de ruedas y pensaba “mi yugo es ligero y mi carga llevadera”. Le pregunté a Chiara ¿Es dulce la Cruz del Señor? y ella me dijo: “Sí, es muy dulce”. La Cruz del Señor es muy dulce. Sin embargo hay cruces que nos las damos nosotros, no el Señor. O se nos hace difícil porque estando en la Cruz no queremos hablar con el Señor.”

“Clara fue consolada por Dios. Y entendí que la gracia llega en el momento justo. Clara murió feliz en ese momento, es día, el 13 de junio, no un mes antes. Después de despedirse de todos y decirles que les quería. Cuando llegue el momento Dios mandará su gracia. Por eso es tan importante aprender a acoger los dones que Dios nos da en la vida.” 

“Después nos han sucedido muchas cosas que no me esperaba. Yo intuía que Chiara era Santa. pero pensaba que no sería una Santa de esas que debía ser conocida por todo el mundo, pero el Señor tenía otros planes. Y así nos asombra veros a todos vosotros aquí. Os sentís amados por el Señor a través de Chiara. Ella no hizo nada especial, solo lo único importante, permanecer.”

Al Padre Vito le hicieron una pregunta ¿En qué te ha cambiado vivir con Chiara y Enrico? Y él contestó “Me convertí de sacerdote pagano a sacerdote cristiano” Entendí que el Reino de Dios no es teoría, ya está aquí y nos ha alcanzado. Lo puedes ver en todas las cosas. Entendí que no debía rezar para apartar el sufrimiento, sino descubrir cómo eso nos lleva a Jesús.”

Y finalmente una pregunta para Enrico de la que se desprendía una fe de esas que mueven montañas: ¿Cómo se construye la relación con Dios en el noviazgo y en el matrimonio?

“La relación con el Señor es personal, la nuestra comenzó antes de conocernos. Durante el noviazgo y en el matrimonio continuamos nuestro camino en conjunto. Chiara me llevaba a Dios, pero ahora que no está Chiara sigo teniendo a Dios.”

“Vivir la vida sabiendo que eres hijo de Dios, que te ha deseado desde siempre y que no eres una casualidad si no que eres amado, es la verdadera vida. Es Chiara la que me enseña a vivir como hijo de Dios.”

Podríamos haber estado escuchando durante horas. Y es lo que desprende la Santidad. Ganas de mas. Gracias Chiara, gracias Enrico. Gracias Señor por sus vidas.