A ver. Que todos somos muy rápidos para ver los dones de los demás y muy lentos para encontrar los nuestros. “Es que él lo tiene todo para triunfar en la vida” “Así cualquiera” “Es que ella sabe francés” “Tiene una situación vital mucho más fácil” “Y además tiene pelazo”.

No te hagas eso. Te lo dice alguien que si hubiera pasado el mismo tiempo explotando su talento como el que pasó esforzándose por medirse con su alrededor, otro gallo hubiera cantado.

Nos gustan más las excusas que una promoción de 3×1 en familiares. Que no, que no te enteras. Que si Dios te hubiera querido hacer mejor, lo hubiera hecho. Que eres precioso (top, premium, gama alta, deluxe, canelita en rama) así tal cual eres y que te lo ha dado TODO para que vayas y brilles.

Todo, porque nada es casual. Todo lo bello y bonito que hay en tí, lo ha puesto Dios para que hable de Él. Y si se lo das, te aseguro que puedes ser más feliz de lo que jamás imaginaste. Búscalo. Y si sabes dibujar, hazlo para Él y si sabes cocinar hazlo para Él y si sabes dormir, hazlo para Él. Porque hasta tus miserias, en Sus manos pueden convertirse en milagros.

Todo, porque si lo tiene tu hermano, ¡también lo tienes tú! Ganga pura. Nos hizo miembros de un mismo cuerpo, que es la Iglesia. Funcionamos como un todo. Esto te sonará, verás, es como cuando tu jefe presenta ese proyecto al que le has dedicado un mes, horas extra y parte de tus ganas de vivir, ante el comité de empresa y dice “Lo hemos realizado entre la Srta García y un servidor”. ¡ja! Bueno, pues así, pero sin la indecencia.  

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Llénate de orgullo y satisfacción (y responsabilidad) cuando veas lo bonita que es nuestra Iglesia. Porque así de bonito eres tú. Y cuanto más rotos estemos, más oportunidad tiene Dios de lucirse. Así que eso tampoco le vale. No importa cuánto tardes en encontrar para qué te ha creado, si lo encuentras habrá valido la pena y la vida.

Solo hay una cosa que puede frenarte. Y es el miedo. Pero eso, queridos, es como apretar más fuerte  el botón del mando a distancia cuando se ha quedado sin pilas. Ridículo.

¡QUE LA BÚSQUEDA NO PARE!