Hoy ha salido publicada en los medios una noticia: “Telefónica apuesta por concentrar horarios por las mañanas cuando sea posible”. Una muy buena noticia para los más de 1.000 trabajadores que van a pasar de jornada partida a jornada continuada y podrán disfrutar de más tiempo para conciliar con su vida personal.

Pero yo me pregunto, ¿la meta de conciliar la vida personal y laboral se alcanza con una jornada continua o con una jornada reducida?

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Creo y afirmo que la conciliación es posible en España y en algunas empresas, aunque quede mucho camino por recorrer. Y me gustaría alegrarme y felicitar a estas empresas que lo han conseguido, no solo contratar a madres, si no ofrecer jornadas flexibles y dar responsabilidad a aquellas personas que deciden apostar también por su vida personal (hijos, en la mayoría de los casos). Creo que cuidar de las familias y dedicarles el tiempo que verdaderamente necesitan, es tan necesario y al mismo tiempo tan productivo para una sociedad, como el trabajo que se pueda hacer en una fábrica, en una oficina o en cualquier trabajo.

Sin embargo, aun hay (creo que bastantes) empresas donde se considera “padre/madre=cero a la izquierda”, mantienen los puestos y facilitan la reducción de jornada, pero no posibilitan que las carreras de estas personas avancen. Y ya no digo que asciendan, digo que se les permita seguir haciendo su trabajo. Creo que desgraciadamente hay sitios donde la mentalidad del “calienta sillas” sigue siendo la norma de oro.

Se que no es posible en todos los trabajos. Un call center tiene un horario estipulado y es el que es, pero ¿por que no se puede apostar por la flexibilidad horaria como una herramienta que favorece no solo al trabajador si no a la empresa, en trabajos que no tienen necesidad de una franja horaria definida? Creo que es debido al sambenito de la picaresca española, que tanto nos persigue, que cuando algunos hablan de flexibilidad, otros piensas en escaqueo. Pero yo creo en la responsabilidad de los trabajadores, en el buen uso de su tiempo, en la capacidad de las personas para poder lograr sus objetivos administrando como mejor piensen su tiempo (tanto dentro como fuera de la oficina). Si y solo si, está presente la motivación.

Dicen que a veces la motivación es económica, otras veces no. Yo personalmente solo creo en la no económica. Porque por mucho que paguen (si, si, por mucho, me da igual la cifra) cuando no haces lo que te gusta, casi nunca compensa.

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